Cuando se demanda a un médico o a un hospital por negligencia, el juez tiene que decidir algo para lo que no fue formado: si la atención que recibió la paciente fue la correcta, y si un descuido de quien la atendió le causó un daño. Para poder decidirlo, el juez se apoya en un dictamen pericial médico. Y ahí surge la primera pregunta que cualquier abogado debería hacerse antes de ofrecer ese dictamen: ¿lo puede hacer cualquier médico, o importa quién lo firma?
Un buen perito no solo tiene que saber medicina. Tiene que poder explicarle a un juez, que no es médico, por qué algo estuvo mal, de una manera clara y que se pueda verificar. No basta con decir que algo no se hizo bien; hay que explicar qué se debió hacer, por qué, y qué tan grave fue no haberlo hecho.
Hay un criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que explica bien esto. Dice que el peso que se le puede dar a un dictamen depende de dos cosas: qué tan cerca está la especialidad del perito de lo que se necesita resolver en el caso, y qué tan bien está hecho el contenido del dictamen mismo. Entre más lejos esté la especialidad del perito del tema del caso, hay que revisar con más cuidado si lo que dice tiene sentido.
La Corte también aclara algo que conviene tener presente: que un perito sea especialista no significa automáticamente que su dictamen valga más, ni que uno que no lo sea valga menos. Lo que sí es cierto es que entre más cercana esté la especialidad del perito a la materia del caso, más fácil es para el juez acercarse a una decisión bien informada; y entre menos cercana esté, más a fondo hay que revisar si el contenido del dictamen realmente se sostiene.
Esto pesa mucho en obstetricia y ginecología, porque manejamos protocolos que cambian con rapidez: cómo se vigila el bienestar del bebé durante el trabajo de parto, cómo se actúa ante una hemorragia obstétrica, cuándo se decide una cesárea de urgencia. Es difícil que un médico de otra especialidad, o un médico general, domine esos protocolos con la misma precisión que quien ejerce la especialidad todos los días.
Pero ser especialista tampoco es garantía de nada por sí solo. Un gineco-obstetra con muchos años de experiencia puede hacer un mal dictamen si no sabe explicar bien cuál era el cuidado que se le debía a la paciente en ese momento, si hubo o no un incumplimiento de ese cuidado, y si ese incumplimiento fue lo que causó el daño. Esa parte del razonamiento —ordenada, bien fundamentada, capaz de resistir las preguntas de la otra parte— es tan importante como saber medicina.
Por eso creo que un buen perito en esta materia necesita las dos cosas: conocer a fondo y de forma actualizada la Ginecología y Obstetricia, y saber construir un dictamen que se sostenga frente a un juez y frente a un cuestionamiento. Cuando las dos cosas están en la misma persona, el dictamen pesa más.
Y esto también quiere decir lo contrario: un médico general que razone con cuidado y sepa argumentar bien puede, en un caso concreto, hacer un mejor dictamen que un especialista que no le dedique el mismo esfuerzo. La especialidad ayuda, pero lo que en verdad sostiene un dictamen ante un juez es qué tan bien está pensado y explicado. Esa forma de trabajar, una vez que se aprende bien en un área —en mi caso, después de más de treinta años en Ginecología y Obstetricia, con formación en medicina forense y bioética—, se puede aplicar con el mismo cuidado a otras ramas de la medicina, siempre que el caso y la literatura correspondiente se estudien con la misma seriedad.
En resumen: la especialidad del perito importa, y en Ginecología y Obstetricia importa mucho. Pero lo que finalmente convence a un juez es que ese conocimiento venga acompañado de un razonamiento claro, bien explicado y que resista una revisión a fondo. Unir las dos cosas es, para mí, el objetivo de una buena Opinión Técnica Médica o de un buen Dictamen Médico Pericial.
Fuentes
- Vázquez, Carmen (coord.), Manual de Prueba Pericial, Suprema Corte de Justicia de la Nación / Escuela Federal de Formación Judicial, Ciudad de México, 2022. Capítulo I, “El juez ante el perito. Una breve introducción a los temas tradicionales de la prueba pericial”.
- Sarmiento Chavero, Mauricio y Mureddu Gilabert, Mariana, El derecho médico-sanitario a través de 50 resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tirant lo Blanch México, Ciudad de México, 2026. Comentario al Amparo Directo 28/2015.
- Amparo Directo 28/2015, resuelto por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y tesis derivadas de dicho asunto.
