Ética médica

La ética médica se encarga de estudiar las diversas fundamentaciones éticas, así como los principios y procesos de reflexión que deben guiar la atención médica.

La atención médica se considera una ciencia y un arte. Es una ciencia porque tiene sustento en el estudio sistemático de los procesos vitales de los seres humanos, de sus enfermedades y de las posibles alternativas para resolverlas. Es un arte porque la toma de decisiones en el acto médico —esto es, la aplicación de los conocimientos científicos a un caso concreto— requiere un cuidadoso proceso de recolección e interpretación de datos clínicos y de gabinete para establecer un diagnóstico. A partir de ese diagnóstico se identifican las diversas opciones de tratamiento existentes, se le plantean a la paciente y, en conjunto, médico y paciente escogen la que resulte idónea, por ser la que, atendiendo a las circunstancias y a las consecuencias previstas, mejor responde a sus intereses.

Esto responde a los objetivos de la medicina que, según el Hastings Center Report, son:

  • La prevención de la enfermedad y las lesiones, y la promoción y el mantenimiento de la salud.
  • El alivio del dolor y el sufrimiento causados por las enfermedades.
  • El cuidado y la curación de los enfermos, y el cuidado de aquellos que no pueden ser curados.
  • Evitar la muerte prematura y procurar una muerte en paz.

De manera más sintética, el bioeticista británico Raanan Gillon resume las metas de la medicina así: proporcionar los beneficios de la salud con un mínimo de daño, de tal manera que se respeten las elecciones razonadas de las personas para ellas mismas y que sean justas para los demás, ya sea considerando la distribución de recursos escasos atendiendo a los derechos humanos, o bien atendiendo a los derechos individuales establecidos en leyes moralmente aceptables.

Cuando se analiza si la atención brindada a una paciente se apegó a la lex artis, este es precisamente el marco de referencia: no basta con evaluar si se aplicó correctamente una técnica; hay que valorar si esa aplicación técnica, en su conjunto, sirvió a los objetivos legítimos de la medicina frente a esa paciente en particular.